Esta fuente reconoce la importancia que para la pedagogía
tiene conocer las características psicológicas concretas
de los estudiantes a fin de diseñar con un mejor
fundamento una propuesta curricular. La psicopedagogía
nos proporciona información respecto a la fase evolutiva
en la que se encuentran los estudiantes y sus posibilidades
de aprender, pudiendo conocer de antemano aquello que
los educandos son capaces de hacer y aprender en una
determinada etapa o ciclo.
Esto posibilita articular de la
mejor manera el currículo a esas capacidades y posibilidades.
También, el conocimiento de cómo aprenden los
educandos ayuda a fundamentar las estrategias de intervención
que se tienen que desarrollar para poder generar
procesos de aprendizaje.
El otro método que tiene una amplia aceptación en la
educación de adultos, es el Método de Proyectos, creado
por el profesor de la Universidad de Columbia W. H.
Kilpatrick en 1918. En cierta medida es complementario
al de resolución de problemas, debido a que mediante la
elaboración de proyectos se pretende que los estudiantes se
enfrenten a ciertas realidades que los impulsen a poner en
juego sus conocimientos, experiencias y capacidades para
resolver un problema que ellos consideren relevante.
Trabajando cooperativamente los estudiantes y docentes
desarrollan una propuesta curricular especifica partir de sus
necesidades, intereses y experiencias. Con un reto concreto,
los estudiantes construyen su aprendizaje; desarrollan
nuevas habilidades, conocimientos y valores. Así participan
en nuevas experiencias formativas que ellos mismos administran
y consideran relevantes y significativas.
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